Hoy estaban asfaltando mi calle, con unas máquinas enormes ponían el alquitrán, lo aplastaban y quedaba perfecto. Me he acordado de la carta que hace un tiempo recibí de mi ahijado en India en la que me contaba que su madre en ese momento trabajaba ayudando a hacer un camino para facilitar el acceso a la aldea: la mujer se dedicaba a ir apartando, con las manos claro está, los pedruscos más grandes que iba encontrando a sus pies. Primero he pensado lo injusto que puede parecer la situación, luego he imaginado que quizás no hace tantas décadas nuestros pueblos y aldeas estaban en situación parecida, así que sólo me queda alentarles esperanzas de que mejorar es posible, y que con el esfuerzo de todos se puede conseguir!!!